Revista el Observador: periodismo de calidad o de sandeces?
La revista el observador se presenta ante los ciudadanos como un medio independiente que distribuye sus noticias sin ningún tipo de interés, ni comercial ni personal.
Un medio que no se deja vender a través de publicidad u otro tipo de acuerdo ante ninguna empresa o asociación.
Pero si vemos su historial y su repertorio de noticias, vemos que sus noticias son representaciones de un circo de disputas personales en las que no cabe ni la ética, ni la razón ni la objetividad. Se ceban de noticias que no tienen ningún valor informativo, rellenan sus páginas y espacios con relatos que a la ciudadanía española no les repercute y que no representan los intereses de ningún otro público que el de los mismos directivos del observador.
Empresas que están levantando la economía española ven como sus acciones son criticadas sin ningún tipo de fundamento por esta revista ya que, a sus directivos se les ha antojado desprestigiar la fama de estas empresas, y usan lo que ellos llaman periodismo para beneficios personales. Personalmente, creo que las noticias que se muestran en “Aquí hay tomate” y programas semejantes gozan de más prestigio que lo reflejado en este medio, si es que se puede llamar medio de comunicación.
El periodismo se basa en la objetividad de las noticias, una de las funciones del periodista profesional es contrastar aquella noticia que le llega a sus manos y comprobar su veracidad y tras comprobar por diferentes fuentes lo verdadero y falso de dicha noticia, redactar una noticia que informe a los ciudadanos de lo que ocurre en el mundo. Si leemos noticias, artículos y opiniones que se publican en la revista el observador podremos observar que éstas se basan en disputas personales cuyo origen desconozco pero que ni provocan interés en ningún otro público que no sea el interno de la revista. El periodismo de calidad debería de estar basado en la ética, la objetividad y sobre todo en ofrecer a los ciudadanos la versión de la realidad que más se aproxime a ella.
Creo que los ciudadanos no se merecen ser manipulados de esta manera por un medio cuya “reputación”, si es que la tiene, se basa en mentiras y desprestigios.